La cultura cannábica en España ha sido difundida y normalizada gracias a eventos públicos y publicaciones especializadas que acompañaron al activismo. La revista Cáñamo, desde el año 1997 fue el principal altavoz anti-prohibicionista, formando opinión favorable al autocultivo y conectando a la comunidad cannábica.
Otras revistas surgieron posteriormente, como Yerba (2001), Soft Secrets (edición española, 2003) o Cannabis Magazine (llamada anteriormente Spannabis Magazine). Estas publicaciones normalizaron el lenguaje en torno al cannabis, presentándolo como un elemento más de lo contracultural, y más tarde como parte de un estilo de vida.
Hoy en día muchas de estas publicaciones se han digitalizado en Internet. Las publicaciones especializadas crearon una contracultura informada en favor del cannabis.

Spannabis, la Feria del Cáñamo de Barcelona, celebró su primera edición en 2002. Con los años se convirtió en el mayor evento de la industria del cannabis en Europa, congregando a miles de asistentes internacionales. Spannabis (y otras ferias como Expocannabis en Madrid) han servido para mostrar la dimensión económica y cultural del cannabis, con stands de bancos de semillas, fabricantes de vaporizadores o fertilizantes.
Estas ferias han profesionalizado la imagen del sector cannábico y le dan respetabilidad empresarial, algo que influye en su normalización social.
Desde finales de los 90 se celebran en España concursos de cogollos y copas locales organizados por distintas asociaciones. La Copa de la Marihuana de Madrid (iniciada por la Asociación Madrileña de Estudios sobre el Cannabis, AMEC) fue de las primeras. Luego vinieron copas en Cataluña, Valencia, País Vasco o Andalucía.
Fiestas y celebraciones reivindicativas
Estos eventos fomentaron a la comunidad cultivadora y permitieron interactuar a cultivadores con usuarios medicinales. También se institucionalizaron celebraciones como la fiesta de “San Canuto” (patrono laico de los fumadores, cada 19 de enero).
La primera celebración documentada de San Canuto fue en 1979 en la Universidad de Deusto (Bilbao) –un acto escandaloso en la época– y posteriormente en los 90 la fiesta se popularizó en campus universitarios de Madrid, Vigo, Barcelona, Sevilla, Alicante y otras ciudades.
Estas quedadas lúdicas, entre ritual y protesta, sacaron el consumo del escondite privado y le dieron visibilidad festiva, ayudando a reducir el estigma. La Marcha Mundial de la Marihuana (MMM) se celebra en ciudades de todo el mundo el primer sábado de mayo. En España, además de Madrid (donde se realiza desde 1997), Barcelona, Valencia, Bilbao y otras urbes también organizan sus marchas locales por esas fechas.
En ocasiones puntuales se hicieron fumadas públicas frente a ayuntamientos y concentraciones en apoyo a activistas juzgados. Desde hace casi 30 años se ha realizado marchas en Madrid, las primeras de unos cientos de participantes y las últimas ya se reúnen varios miles.
Estas manifestaciones han sido cruciales para generar cobertura mediática y mantener viva la reivindicación en la esfera pública, incluso cuando las agendas políticas no le daban espacio.

La Marcha Mundial de la Marihuana (MMM) se celebra en ciudades de todo el mundo el primer sábado de mayo.

Estas manifestaciones han sido cruciales para generar cobertura mediática y mantener viva la reivindicación en la esfera pública.


