Barcelona: ¿la nueva Ámsterdam?

con No hay comentarios

Barcelona: ¿la nueva Ámsterdam?

Barcelona atrae a millones de visitantes cada año; visitantes que buscan descubrir en primera persona, su innegable atractivo turístico y monumental, cultural y gastronómico, y quizás algunos alguna cosa más.
Entre todos estos visitantes se encuentran ocasionalmente viajeros que además de todo lo anteriormente expuesto buscan complementar su visita con una experiencia lúdica y divertida del ambiente y vida nocturna de la ciudad.
Nuestra ciudad tiene cierta aura de permisibilidad, con el auge de numerosos clubs sociales de cannabis (CSC) en su entramado urbano. El mal llamado turismo cannábico, vende más alternativas para que los turistas del sector disfruten de su querida planta, como las de visitar un CSC donde poder adquirirla y consumirla.
Si bien es cierto, que en Barcelona hay numerosos clubes sociales, en funcionamiento (el mejor de todos MARISANA), además de numerosas tiendas de productos relacionados con el cannabis y que en nuestra ciudad se celebran varios eventos cannábicos anuales. El más importante de todos era la feria Spannabis, la más importante de toda España y quizás de toda Europa, que ahora se celebra en sus últimas ediciones en Bilbao.
Barcelona además cuenta también con el Hash Marihuana & Hemp Museum, que se abrió en Barcelona en el año 2012, promovido por la importante firma del sector Sensi Seeds. Este museo, situado en el Barrio Gótico, muestra detalladamente el uso del cáñamo y el cannabis en sociedades de todo el mundo.
La gran pregunta es: ¿cómo se compara Barcelona con Ámsterdam? ¿Cuál suele ser considerada como la capital mundial del cannabis? Una de las ventajas de Ámsterdam son los coffee shops, que pueden visitar libremente los turistas (la única ciudad en los Países Bajos que lo permite). En Barcelona, los turistas pueden ir a los clubes sociales de cannabis, pero solo si tienen una dirección que puedan conocer, ya que estos no pueden publicitarse bajo ningún concepto.
No es muy probable que esto cambie a corto plazo. Barcelona no necesita promocionar los clubes sociales para el beneficio económico; porqué por sí sola ya es un importante destino turístico.
Las asociaciones cannábicas en nuestra ciudad se crean bajo el derecho de asociación y un fuerte activismo cannábico impulsado por determinadas fuerzas políticas progresistas y de la sociedad civil.
Los CSC permiten el autoconsumo en espacios privados. Sin regulación estatal o autonómica específica, su legalidad es difusa y sujeta a jurisprudencia. Así pues, Los clubes privados de cannabis operan dentro de un vacío legal, cultivando marihuana colectivamente para un máximo de 500 miembros a cambio de una cuota.
Consecuentemente, por lo general, los turistas no pueden comprar marihuana directamente en estos clubes, salvo que previamente cumplan con la condición de hacerse socios y de cumplir con todas las normas de la asociación ya que en España es ilegal fumar hierba en público y se puede castigar con multas.
Así pues, es técnicamente más fácil fumar cannabis en Ámsterdam que en Barcelona. Los clubes sociales españoles no se anuncian, y sin el conocimiento local, pueden ser difíciles de encontrar para un turista foráneo.