Cuatro ciudades españolas aparecen entre las 15 europeas con más rastro de cocaína en las aguas residuales en el último informe europeo sobre drogas; los expertos advierten del incremento del uso de ketamina, que ha subido un 41% en un año en Europa y se ha triplicado en Barcelona desde 2022.
Mucha gente no sabe que para medir la presencia de una droga en la sociedad un método habitual es analizar las aguas residuales. Los análisis no buscan la droga directamente en el agua, sino los metabolitos que produce y suelta el cuerpo tras su consumo.
Así se descartan datos exagerados porque alguien tire, por ejemplo, una gran cantidad de droga por el cuarto de baño, como vemos en muchas películas.
Hay quien cuestiona la fiabilidad del método, pero los expertos dicen que para este asunto es mucho mejor fiarse de los excrementos que de la sinceridad de la gente en una encuesta.
Las cuatro ciudades españolas, que aparecen entre las 15 europeas con más rastro de cocaína, en el agua analizada son concretamente: Lleida en la tercera posición; Granada en la quinta posición, Santiago de Compostela en la onceava posición y finalmente Barcelona en la catorceava posición.
Todos estos datos, publicados el 18 de marzo por la Agencia de Drogas de la Unión Europea (EUDA), son recogidos y analizados exhaustivamente en un magnífico artículo publicado por elDiario.es, que revela las últimas tendencias en el consumo de drogas en el continente a partir del análisis de aguas residuales en 130 ciudades de 28 países europeos. Aquí tenéis toda la información y el mapa completo.
La ketamina, el nuevo estupefaciente que viene
La ketamina, un fármaco anestésico disociativo sintético, utilizado en medicina humana y veterinaria, y más recientemente para tratar la depresión resistente, crece un 41% con carácter global en toda Europa, centrando así la mayor preocupación, entre muchos expertos, ya que su uso recreativo conlleva altos riesgos de adicción y efectos alucinógenos.
El estudio finalmente destaca que el cannabis, la droga más consumida, ha caído ligeramente, gracias a que se ha regulado de alguna manera en varios países europeos.
Este último dato, sobre el consumo del cannabis, desmiente las tesis más agoreras de los contrarios a la legalización y regulación de nuestra bien amada planta; los cuales venden la falsa idea de que una legalización conllevará un mayor incremento en el consumo de esta.
A tal respecto, con lo que respecta a España, destacar que, en el estudio de la EUDA, no aparece en el ranking de las 15 principales ciudades europeas con mayor consumo de cannabis, ninguna ciudad de nuestro país, tal como podemos apreciar en el gráfico adjunto.
Destacar que, en el estudio de la EUDA, no aparece en el ranking de las 15 principales ciudades europeas con mayor consumo de cannabis, ninguna ciudad de nuestro país.
Barcelona con niveles de consumo de cocaína similares a los de Ámsterdam o Bruselas
No se puede negar que somos un país mucho más nocturno que otros de nuestra órbita europea.
Así pues, el aumento en el consumo, de este tipo de sustancias: cocaína, metanfetamina, MDMA (éxtasis)… va ligado también a la cultura de la fiesta, los bares, y finalmente al turismo y con todo lo que signifique prolongar la fiesta hasta el infinito y más allá.
En el siguiente gráfico se muestra porcentualmente, el gran incremento en el consumo de este tipo de sustancias en nuestra ciudad (impresionante el de la metanfetamina con un +734%) en detrimento al consumo más controlado y normalizado del cannabis con solamente un +17%.
Porcentaje de las drogas más consumidas en Barcelona, según el estudio de la EUDA.
Visto lo visto, cabría poner en valor la función autorreguladora y normalizadora que el asociacionismo cannábico ha ejercido en nuestra ciudad, con la puesta en marcha de diferentes clubs cannábicos como el nuestro: MARISANA.