De entre todos los productos de CBD que copan hoy el mercado europeo, sin duda el que más popularidad está consiguiendo es el llamado cannabis light. Se trata de marihuana al uso, es decir, cogollos, pero que en lugar de contener altos niveles de tetrahidrocannabinol (THC), como suele ser habitual, contienen solo una cantidad testimonial que no suele sobrepasar el 1 %.
Por lo tanto, esta marihuana con alto porcentaje de CBD no provoca efectos mentales como la euforia o la psicodelia. En definitiva, se trata de variedades perfectas para relajarse, recuperar el sueño o el apetito, sin pasar por ningún colocón.
Esto la ha convertido en la marihuana predilecta para aquellos que quieren combatir ciertos problemas de salud a través del cannabis.
Es a este lado del charco, en Europa, donde se ha vivido una auténtica fiebre por el cannabis "light". Países como Italia, con una legislación laxa al respecto, no han sido capaces de hacer frente a la enorme demanda que ha surgido en la sociedad. Y otros como Suiza han decidido ponerse al frente de la revolución, despenalizando este tipo de cannabis y erigiéndose como uno de los mayores productores a nivel europeo.
El 'boom' de la desobediencia italiana
La fiebre del oro verde en Italia estalló en 2016, cuando entró en vigor la ley de regulación de producción del cáñamo, una batería de normas que ayudaba a revivir el cultivo del cáñamo, en su día bastante numeroso en el país transalpino.
En 1940 se decía que Italia era el segundo mayor productor de cannabis industrial, después de la Unión Soviética. El cáñamo industrial tiene unos niveles muy bajos de THC y se utiliza su fibra para la industria textil, alimentaria, papelera, de construcción…
Al regular el cultivo del cáñamo surgió un vacío legal, puesto que los agricultores podían vender las flores del cáñamo, señalando que no eran para consumo sino a modo de "coleccionista". De ahí surgió un 'boom' sin precedentes: cientos de franquicias despegaban vendiendo cogollos con etiquetas en las que se decía que estos no eran aptos "para fumar o comer".
De pronto este cannabis "light", que en Italia no puede superar el 0,6 de THC, copaba los establecimientos del país: su consumo era diez veces superior en 2017 que en 2013.
Se trataba de un fenómeno masivo de desobediencia civil que estaba generando una economía nueva y nuevos puestos de trabajo, y contribuyendo a la normalización del cannabis.
Actualmente miles de italianos acuden a comprar esta marihuana “light” en farmacias, grow shops, hemp shops o estancos de tabaco (incluso ahora también en algunas gasolineras y máquinas de vending) para calmar los síntomas de sus enfermedades y dolencias.
Por el contrario, la demanda de cannabis con THC era tal que el Gobierno tuvo que importarlo desde Holanda y Canadá, mientras el agotamiento de las existencias empujaba a muchos ciudadanos al mercado negro o a cultivar de manera ilegal.

Italia era el segundo mayor productor de cannabis industrial, después de la Unión Soviética.

El país helvético se ha convertido en una de las naciones pioneras en despenalizar el cannabis light.
Estos años de confusión, sin embargo, no han servido para sacar adelante una legislación más aperturista en Italia, y con el nuevo Ejecutivo de Giorgia Meloni (Fratelli d’Italia) la situación, lamentablemente ha ido a peor con el nuevo Decreto Ley de Seguridad Ciudadana aprobado por el Gobierno italiano el pasado 4 de abril de 2025, que impone restricciones severas que afectarán de forma directa al sector del cáñamo industrial y los productos de CBD.
El texto incluye el controvertido artículo 18, que prohíbe la importación, producción, transformación, distribución, comercialización y entrega de las inflorescencias de Cannabis sativa L., incluyendo las flores de CBD, resinas de CBD y aceites de CBD, sin importar que cumplan con los límites legales de THC.
Suiza, a la cabeza de Europa
El país helvético se ha convertido en una de las naciones pioneras en despenalizar el cannabis light. Desde 2016 se pueden comprar cogollos en estancos y grow shops, siempre y cuando no sobrepasen el 1 % de THC. Durante estos dos años el cannabis 'light' se ha normalizado hasta el punto de que no existe ningún pudor en reconocerse consumidor asiduo.
Esta normativa también ha ayudado a generar una nueva economía en torno a él. Sobre todo, en el sector de la producción, donde grandes empresas han florecido a la sombra de la creciente demanda. Empresas que cuentan con varios invernaderos, donde se cultivan miles de plantas de genéticas ricas en CBD. Suiza estuvo ágil anticipándose a otros países con el cannabis 'light', puesto que la demanda es cada vez mayor en Europa, y las firmas suizas son las que mejor ubicadas están en el mercado, para empezar a exportar cuando otros países requieran de sus productos.
De hecho, la cadena alemana de supermercados Lidl ha decidido entrar en el mercado suizo del cannabis, comercializando cogollos de marihuana 'light'. Producidos por la empresa helvética The Botanicals, este cannabis de bajo contenido en THC se puede encontrar en cualquier estantería de un Lidl suizo. La caja de 1,5 gramos cuesta 18 francos (15,5 euros), mientras que el producto en su variante de 3 gramos tiene un precio de 20 francos (17,2 euros).
Afortunadamente el caso de Suiza es digno de resaltar, no solamente en este campo, sino también en el campo de la regularización del cannabis recreativo, con numerosos planes locales y cantonales de despenalización de este.
Francia todo un caso aparte
En Francia, uno de los países europeos con una legislación más restrictiva, tal y como decretaron en su día las autoridades: “siempre que el cannabis no contenga más del 0,2 % de THC, independientemente de que se presente en seco, en aceites o de cualquier otra forma, el producto no está sujeto a las leyes sobre drogas”.
Es, por ello, que ya son muchos en Francia los que han puesto en marcha negocios en los que comercializar los productos que cumplan esas condiciones.
Ante el éxito cosechado, por este tipo de negocios a nivel de ventas, la exministra francesa de salud Agnès Buzyn, imputada por la justicia francesa por “poner en peligro la vida ajena” durante su gestión de la pandemia de coronavirus, que estalló cuando ella todavía estaba al frente de la cartera sanitaria, llego a afirmar que estas tiendas, o grow shop, estaban explotando una laguna en la estricta legislación antidrogas de Francia llegándose a comprometer en su día a cerrarlas, denunciando a los establecimientos como una amenaza para la salud pública con el absurdo argumento de que alentaban a las personas a consumir drogas.
Ante tanta incompetencia argumental, no es de extrañar que haya terminado siendo imputada, aunque, como suele suceder en estos casos, finalmente El Tribunal Supremo de Francia haya terminado por anular dicha imputación. 😊
A pesar del caso francés, las situaciones de Italia y Suiza son bastante sintomáticas de que el cannabis light va a ser la punta de lanza del aperturismo en Europa.
Ya tenemos grandes firmas como Lidl produciendo este tipo de marihuana y colocándolo en sus estanterías suizas y seguramente dentro de nada en las alemanas, algo que era impensable hace apenas unos años.
Veremos si este auge permite desbloquear la situación legal y ayuda a que Europa entre en la carrera por la industria cannábica, que de momento encabeza Estados Unidos.

Lidl ha decidido entrar en el mercado suizo del cannabis, comercializando cogollos de marihuana light.

Se trata de variedades perfectas para relajarse, recuperar el sueño o el apetito, sin pasar por ningún colocón.

